Siglo XVIII. A un kilómetro del casco urbano.
Los asentamientos romanos de los alrededores de la Ermita de Nuestra Señora del Río parece que son el origen de la Villa, cercanos a la calzada romana que iba desde de Burdeos a Astorga. Ab Asturica Burdigalam (Astorga-Burdeos) que durante la Edad Media se le llamó vía Aquitania, en referencia a la ruta de peregrinos que llegaban desde Francia por la región de Aquitania, origen del Camino de Santiago francés.12
Al siglo XI se remonta la devoción a la Virgen del Río situada a un kilómetro de la Villa en el Camino de Santiago, dirección Arconada, pero cuando tomó verdadero incremento en toda la comarca fue a partir de 1752… ¿Sustituiría esta devoción a la ya decaída de las Cantigas?... ¿Se inventó una segunda tradición para culto tan famoso? ".13
La actual construcción es de ladrillo y tapial del siglo XVIII, quedando junto al camarino de la Virgen restos de un muro de piedra con una ventana románica. Guarda en su interior una talla en madera policromada de la Virgen como mínimo del siglo XVI, y un bello busto en alabastro de Santiago Peregrino del siglo XVI. En la ermita estaba antes el cuadro de alabastro, que guarda hoy la casa Rectoral, también del siglo XVI.
Su historia comienza el 15 de agosto de 1101 cuando una tormenta y riada arrastra la imagen de la Virgen románica de Tablares y el rescate por los vecinos del barrio de la Sirga, se inicia la construcción de la ermita en el Camarín (actual Virgen del Río. Junto a la sirga del río Ucieza), lugar indicado por la Virgen en el milagro de Villarmentero,. Hasta que en año 1560 el conde de Osorno unifica las parroquias en la de Santa María la Blanca trasladando a los vecinos y los bienes de las parroquias incluida la imagen románica de la Virgen y la población empieza a llamarse oficialmente Villalcázar de Sirga. Desde entonces la nueva imagen renacentista, más del estilo de la época, preside la Ermita. Pasan unos años hasta que se crea la Cofradía a mediados del siglo XVI, enriquecida con jubileo particular cada 25 años por el Papa Inocencio XI, pero la historia del culto a Nuestra Señora del Río tuvo sus altibajos y no sería hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando se levanta el amplio santuario actual sobre los cimientos de la antigua románica. Corrían los difíciles días de 1752. Pese a ser el siglo de la prosperidad terracampina, siglo de gran desarrollo agrícola, la región se veía asolada por la terrible peste. Isabel Burgos Pacheco tuvo la piadosa idea. Mandó recaderos por todos los pueblos cercanos. Se comenzaría una solemne novena a la Virgen del Río en la iglesia de los Templarios a las tres de la tarde. La idea fue acogida favorablemente y el 10 de junio al terminar la novena se devolvió en procesión la imagen a su Santuario, como se ha venido haciéndose, desde entonces todos los años durante los dos últimos siglos. La peste cesó enseguida y del agradecimiento nació la costumbre de cantar diariamente la Salve en la Ermita a la caída del sol. Desde entonces más han sido los milagros, y su popularidad. Como acción de gracias por el fin de la guerra civil se organizó en 1939 una peregrinación de Palencia y pueblos circunvecinos.

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